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HISTORIA DE LA IGLESIA PRIMITIVA Capítulo 4

LAS 10 PERSECUCIONES 

2ª Parte Siglo III 

 

Quinta Persecución, de Septimio Severo

del 202 al 210 

 

En el 202 Septimio promulgó una ley que prohibía la difusión del cristianismo y el judaísmo. Este fue el primer decreto universal prohibiendo la conversión al cristianismo. Estallaron violentas persecuciones en Egipto y África del Norte. Favoreció los cultos orientales. 

 

Algunos mártires de la 5ª Persecución  

 

* Una joven fue cruelmente torturada y luego quemada en una caldera de brea ardiente junto con su madre.  

-  Perpetua y Felicidad que fueron martirizadas durante este tiempo.

 - Obispo de Roma, martirizado, en el año 201.

 - Orígenes y su padre Leonidas y varios de sus discípulos. 

 - Irineo, obispo de Lyon, decapitado en el 202

 - En Africa, en el 205, Perpetua, de 22 años y Felicitas, embarazada, las desnudaron, las hicieron correr y ser corneadas por un toro, al no morir, fueron matadas a espada. 

 - Saturnino, Secúndolo y un esclavo fueron devorados por las fieras.

 - Esparto y otros 12 fueron decapitados.

 - Cecilia, una joven mujer de buena familia, fue desnudada y echada en agua hirviendo, finalmente la decapitaron. 


Y muchos mas en las fieras y con distintos martirios. 

Sexta Persecución, de Maximino

año 235 

 

Maximino el Tracio inició una persecución dirigida principalmente contra los jefes de la Iglesia en el año 235. Su gobierno fue de una gran crueldad, lo que produjo sublevaciones de la población que le obligaron a regresar de sus campañas en Panonia. Tanto él como su hijo fueron asesinados por sus propios soldados. 

 Algunos mártires de la 6ª Persecución  

 

  • En el 235 Seremiano gobernador de Capadocia hizo todo lo posible por exterminar a los cristianos de su provincia. 

     Pontiano, obispo de Roma, fue martirizado.  

  • Anteros, su sucesor, martirizado al ofender al gobierno por recoger las Actas de los Mártires.  

  • Pamaquio, Quirito y Simplicio, senadores de Roma, convertidos a Cristo, arrojados al Tiber.  

    Hipolito, un prelado cristiano, arrastrado por un caballo hasta morir. 

 

Muchos cristianos fueron ejecutados sin juicio, enterrados a montones, a veces cincuenta o sesenta echados a una fosa común.

Séptima Persecución, de Decio,  

del 250 al 251 

 

Esta fue la persecución que incluyo la totalidad del Imperio y puso de una vez por todas a los cristianos fieles de un lado y a los menos fieles de otro. En el 250 ordenó que todos los ciudadanos del Imperio romano fueran titulares de un documento que acreditara su fidelidad a las divinidades romanas.  

Todos los ciudadanos deberían hacer un sacrificio para mayor gloria del emperador en la presencia de un oficial romano y así obtener un certificado (Libellus) como prueba.  

En general, la opinión pública condenaba la violencia del gobierno y se admiraba de la resistencia pasiva y valerosa de los mártires con lo que el movimiento cristiano se fortaleció.

 

La persecución de Decio tuvo repercusiones duraderas para la iglesia: ¿Cómo deben ser tratados los que habían comprado un certificado o había hecho realmente el sacrificio? Parece que en la mayoría de las iglesias, los apóstatas fueron aceptados de nuevo al seno de la iglesia, pero a algunos se les negó la entrada a la iglesia. 

 

Algunos mártires de la 7ª Persecución 

 

Julián, nativo de Cilicia, fue arrestado por ser cristiano.  

Fue metido en una bolsa de cuero, junto con varias serpientes y escorpiones, y así arrojado al mar. 

Alejandro y Epimaco, de Alejandría, fueron arrestados por ser cristianos; fueron golpeados con estacas, desgarrados con garfios, y al final quemados con fuego. 

Trifon y Respicio, dos hombres eminentes, aprehendidos por cristianos, traspasaron sus pies con clavos, arrastrados por las calles, azotados y desgarrados con garfios de hierro. 

  • Agata, dama siciliana, de gran belleza y mayor piedad, por su hermosura el gobernador se enamoró de ella, pero fue rechazado una y otra vez, en venganza al saber que era cristiana, fue flagelada, quemada con hierros candentes y desgarrada. Ella se mantuvo firme. Finalmente fue puesta sobre vidrio escarchado y devuelta a la cárcel donde murió el 5 de febrero del año 251. 

 

Y muchos mas 

Las catacumbas 

En el siglo II se empezaron a cavar tumbas bajo la ciudad de Roma. Los cristianos por respeto al cuerpo, no los incineraban como los romanos. Aquí celebraban el aniversario de los mártires de cristianos destacados. El lugar tomó mayor importancia a raíz de que Valeriano prohibiera a los cristianos visitar a sus muertos en los cementerios. Y en lo más recio de las persecuciones, fueron usadas para celebrar en secreto la Santa Cena, como refugio momentáneo. 

Este lugar, que podría parecer tétrico para muchos, era en conjunto un lugar que fomentaba la unidad, identidad y lo cuerpos ahí sepultados generalmente eran de mártires de la fe, ejemplos de valor y santidad. De ahí surgiría la idea del santuario y la veneración a los santos mártires que dieron ejemplo de entrega a Cristo.   

“El mártir de las catacumbas”, es un libro de autor anónimo, que nos da una visualización de lo que fue la vida cristiana en los tiempos del emperador Decio. A los cristianos se les prohibió enterrar a sus muertos en los panteones, por ello los enterraban en las tumbas utilizadas por los pobres, las catacumbas, galerías subterráneas excavadas bajo tierra, a un lado de la ciudad.  

Las catacumbas ya existían en Roma antes de Cristo, pero a partir del siglo II se puede hablar de catacumbas cristianas. 

Octava Persecución, de Valeriano,

del 256 al 259 


En el 256 Valeriano ordenó que todos los clérigos, obispos y ministros, fueran obligados a realizar sacrificios a los dioses romanos y al emperador. En el 257 ratificó con un edicto el castigo al exilio para los que se negaran, pero al siguiente año decretó que el castigo fuera la muerte. Esto incluía a Senadores, nobles y damas de alcurnia. 

Se prohibió a los cristianos visitar sus cementerios. Por esto tuvieron que usar las catacumbas para enterrar a los muertos cristianos.  

Algunos mártires de la 8ª Persecución  

Entre los ejecutados por Valeriano se encuentran: Cipriano, obispo de Cartago, y Sixto II, obispo de Roma. Según una carta escrita por Dionisio durante este tiempo, "hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, doncellas y matronas, soldados y civiles, de toda edad y raza, algunos por la flagelación y el fuego, otros por la espada, han conquistado en la lucha y ganado sus coronas.” 

Hubo muchísimos mártires bajo su gobierno. Destaca Lorenzo: El Mariano, alto oficial del gobierno de Roma quería martirizarlo, pero como sabía que guardaba tesoros de la Iglesia, antes quiso quitárselos. Lorenzo pidió tres días para prepararlos, y reunió a los pobres, y cuando el alto funcionario llegó exigiendo el tesoro, Lorenzo le mostró a los pobres que estaban presentes, y le dijo:  

“Estos son el precioso tesoro de la Iglesia; estos son verdaderamente el tesoro, aquellos en los que reina la fe de Cristo, ¿Qué joyas más preciosas puede tener Cristo, que aquellos en quienes ha prometido morar?” 

La persecución terminó con la captura de Valeriano por Persia. Su hijo y sucesor Galiano, revocó los edictos de su padre. 

Novena Persecución, de Aureliano,  

en al año 274 

 

Aureliano fue un soldado que logró escalar posiciones en la milicia, hasta que el mismo ejército lo nombró emperador. Fue petulante. Aunque fueron pocos los mártires bajo su gobierno, inició una obra de restauración del Imperio tal, que el senado le otorgó el título de Restitutor Orbis “Restaurador del Imperio”.  

Algunos mártires de la 9ª Persecución bajo Aureliano. 

Los principales que padecieron en esta fueron:  

  • Félix, obispo de Roma, decapitado en el 22 de diciembre. 

  • Agapito, un joven caballero, que había vendido sus posesiones y dado el dinero a los pobres, fue arrestado por ser cristiano, torturado, y luego decapitado. 

 

Aureliano murió pronto, asesinado. 

Decima Persecución, de Diocleciano,  

del 303 al 313 

 

Esta fue la Persecución mas larga y mas cruel de todas. El emperador Diocleciano se propuso continuar la obra de Aureliano y restaurar la grandeza y religión del Imperio Romano, principalmente el culto al emperador. Hubo millares de mártires. Ciudades enteras fueron arrasadas porque la mayoría de sus habitantes eran cristianos.  

Mártires de la 10ª Persecución   

Esta Persecución empezó por el odio de Galerio, el hijo adoptivo de Diocleciano, que, estimulado por su madre, una fanática pagana, nunca dejó de empujar al emperador para que iniciara esta persecución hasta que logró su propósito.  

El 23 de febrero del 303 d.C., el día en que se celebraba la Terminalia, acordaron los paganos terminar con el cristianismo. En el día señalado comenzó la persecución en Nicomedia. Después de quemar los libros cristianos y una iglesia, se publicó un severo edicto, ordenando la destrucción de todas las otras iglesias y libros de los cristianos.  

Todos los cristianos fueron prendidos y encarcelados; Comenzó un sacrificio general, lo que ocasionó varios martirios. No se hacía distinción de edad ni de sexo; el nombre de “cristiano” era odioso para los paganos. 

Muchas casas fueron incendiadas, y familias cristianas enteras perecieron en las llamas; a otros les ataron piedras en el cuello, y atados juntos fueron llevados al mar. La persecución se hizo general en todas las provincias romanas, pero principalmente en el este.

 

Por cuanto duró diez años, es imposible determinar el número de mártires, ni enumerar las varias formas de martirio. 

John Fox, Libro de los Mártires y Eusebio de Cesárea

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